Editorial Cuneta

miércoles, 25 de enero de 2012

Lanzamiento de "cajita americana" de Luz María Astudillo


Editorial Cuneta
tiene el agrado de invitarle
al lanzamiento del poemario

cajita americana
...
de Luz María Astudillo

Presentarán el libro
Julieta Marchant y Galo Ghigliotto


Los esperamos
el próximo miércoles 25 de enero
a las 19:00 horas
en la Casa Museo La Chascona
Fernando Márquez de La Plata 0192
Providencia
Metro Baquedano

Se ofrecerá un vino de honor



cajita americana es un corcel desbocado que atraviesa los potreros del lenguaje, abriendo horizontes. Desde la distancia sus poemas se presentan ante el lector como fuegos artificiales que inundan el cielo de la noche, e igual que en esos casos, el sonido llega tardío: al estallar primero dibujan su luz y luego nos dejan bajo el embeleso, a la espera de voces que nos sorprenden. Este primer libro de Luz María Astudillo avanza en poemas maduros que parecen haber sido escritos hace mucho tiempo, aunque sean recién nacidos: tal vez porque son primicias que cargan el eco de la voz auténtica de la poesía.

jueves, 19 de enero de 2012

Presentación de "Colonos", de Leonardo Sanhueza. Por Alejandro Zambra


No conozco a un mejor contador de historias que Leonardo Sanhueza. Pensé esto por primera vez en un momento muy temprano de nuestra amistad, al calor de largas conversaciones, hace una porrada de años. De más está decir que eran reuniones generosamente regadas y que, a cierta hora de la noche, para la mayoría de nosotros era imposible mantener siquiera el simulacro de un diálogo, con excepción de Leonardo, quien asombrosamente conservaba la lucidez, de manera que entre el humo y el alcohol persistía el encanto de la conversación, aunque uno de los interlocutores, casi siempre yo, apuntara solamente unos monosílabos ladeados, casi horizontales.

Algunos años después ese aspecto hasta entonces privado de la personalidad de Sanhueza emergió en las crónicas que empezó a escribir en la página de Cultura de Las Últimas Noticias. Colonos, el libro de poemas que acaba de publicar, a mi parecer marca el encuentro entre el poeta y el cronista, que no estaban necesariamente separados, pero que aquí son uno y el mismo. Lo primero que recordé cuando leí Colonos fue esa desencantada conferencia en que Borges lamenta que la palabra poeta haya sido dividida en dos: que ahora el que canta y el que cuenta, el que expresa sentimientos y el que les da una perspectiva, sean dos sujetos casi irreconciliables. Entiendo que hace diez años Leonardo concibió el proyecto del que Colonos es el primer resultado visible, y que alude a la épica, o parte de un deseo de restitución similar al que manifestaba Borges en aquella conferencia: volver a narrar y a cantar, y en este caso nada menos que el origen.

Colonos habla sobre unos aventureros que en realidad no querían aventuras o que no sabían lo que querían cuando decidieron venir a Chile y perderse en La Frontera: relojeros, músicos, desocupados, mercenarios y comerciantes que de pronto se vieron habitando un país que no les interesaba, que no sentían como propio y que además despreciaban. Más temprano que tarde perdieron sus tierras y volvieron a Europa o se marcharon a las ciudades, a los manicomios, a los cementerios, o bien, como dice bellamente el poeta, se quedaron ahí, “muertos en vida, ahogados,/ unos por la miseria, otros por la codicia,/ todos en un solo alquitrán indiscernible/ que entraba por debajo de las puertas/ y ahora me llega al pecho y sigue subiendo/ mientras afuera vuelan las luciérnagas/ con la misma ligereza de hace unos años,/ como si entretanto nada hubiera ocurrido/ salvo el ir y venir de su luz efímera”.

El libro empieza con un luminoso relato sobre Gustave Verniory, un ingeniero belga que llega a la Araucanía para trabajar en la construcción de la vía ferroviaria y que observa este mundo sin juzgarlo, llevado por la rara fascinación que le producen esos miserables pueblos a medio hacer. En la figura de Verniory, Sanhueza encuentra una perspectiva que le permite narrar y también borrarse, dejar hablar a los personajes, como sucede con Charles Girardet, por ejemplo, que resume de este modo su vida: “¿Quién me obligó a probar la suerte de los colonos,/ ya viejo y enfermo, sin saber siquiera lo que es un arado,/ y encima con una esposa ya tarada y lamentable?”.

Colonos aporta un matiz inesperado y relevante para seguir escarbando en el enigma de nuestra identidad. ¿De dónde vienen la violencia, la reticencia, la altivez chilenas? También de esos colonos, parece decir Sanhueza, aunque la respuesta es más compleja y múltiple. Hay en este libro muchas historias, desoladoras algunas y también otras en cierta medida felices, y al cerrar el libro esas voces constituyen un rumor caótico y terrible en el que nos reconocemos. Porque Leonardo Sanhueza sabe muy bien que de nada sirven las historias si salimos indemnes después de escucharlas.


Alejandro Zambra

Autor de Formas de volver a casa.

Profesor de la Universidad Diego Portales.

martes, 17 de enero de 2012

Sobre "El fin de la lectura" de Andrés Neuman. Por Sebastián López






En El fin de la lectura, Andrés Neuman presenta cuentos previamente editados en libros y revistas, como también algunos nuevos. Todos ellos asombran por su agilidad y precisión.

En este libro, más que centrarse en los detalles de sus personajes, Neuman les dibuja contornos y los delimita, abordándolos desde fuera, pero siempre dejando ver la profundidad de las situaciones en que están sumidos. Así es como la vida de un abuelo puede ser resumida en una bañera y en su sonrisa –“La bañera”–; una línea divisoria puede herir los sentimientos de una pareja –“Una raya en la arena”–; o la ilusión de un futuro que pudo haber sido deja de ser producto del fuego –“El último poema de Piotr Czerny”.

Dividido en cinco partes, El fin de la lectura puede dejar al lector al borde de la risa o la tristeza. Cuentos como “La felicidad” o “La pareja” muestran el absurdo al que pueden llegar las relaciones humanas con tanto humor e ironía que es imposible no reír con ellos. Pero en el mismo libro “Madre atrás”, “Las cartas de los tristes” o “Un cigarrillo” retratan con tal finura y precisión la sinceridad de los sentimientos que el lector se estremecerá.

Andrés Neuman ha sido ganador del Premio Alfaguara, Premio Tormenta, el Premio de la Crítica y el Premio Hiperión de poesía, y luego de leer esta colección de cuentos, no cabe duda de porqué ha sido merecedor de tantas distinciones.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Una editorial chilena en tierras europeas

Fue gracias a Alejandra Costamagna –autora y miembro del comité editorial de la colección Plan Maestro– que entramos en contacto con los organizadores del encuentro de literatura Hispanoamericana con sede en Lyon, Francia, Belles Latinas. Entusiasmados con nuestro proyecto editorial y el catálogo de Cuneta, nos invitaron a participar de la 11° versión del Festival que se realizó entre el 5 y el 25 de noviembre de 2011. Fue así como llegamos (Arturo Aguilera y Galo Ghigliotto) –con una ayuda del Consejo Nacional del Libro y la Lectura– a este encuentro, donde participamos los días 22 y 23 de noviembre en dos actividades diferentes: la primera, una reunión con editores y autores invitados, y la segunda, una mesa de conversación con la editorial L’Atelier du Tilde (Lyon, Francia), abierta al público. En ambas tuvimos la oportunidad de encontrarnos con personas muy interesantes, y hacerles saber al público francés cosas tales como que en Chile, país donde nos juramos desarrollados, pagamos actualmente un 19% de impuesto al libro. También hablamos un poco sobre las tasas de lectura, pero la verdad, más nos interesaba hablar sobre nuestros autores así que nos enfocamos en ello. Comentamos los libros que hemos publicado de Soledad Fariña, Elvira Hernández, Carmen Berenguer, José Angel Cuevas, Raúl Zurita, Verónica Zondek, Begoña Ugalde, Leonardo Sanhueza, Juan Carlos Vidal, Marcelo Mellado, César Aira, Mario Bellatin, Francisco Garamona, Siu Kam Wen, Roberto Echavarren, Andrés Neuman, John Landry, nuestra antología de poesía norteamericana, etc. Como resultado, acordamos planes interesantes con nuestra nueva editorial amiga en Francia, así que pronto tendrán novedades.

A estas actividades se sumó otra en la ciudad de París: la presentación de nuestros libros y autores en la librería El Salón del Libro, la única librería de esa ciudad especializada en literatura hispanoamericana. Esta gestión fue posible gracias a Alejandro de Núñez, el mítico librero y encantador de públicos lectores que nos acompañó en la ceremonia místico-literaria. Cabe destacar que en esta última actividad participó nuestra autora Alejandra Costamagna, quien habló sobre su obra y nos leyó un fragmento de Naturalezas muertas (2010), y también Pablo Fante, el irreductible y versátil poeta-músico-traductor que estuvo a cargo de verter al español dos poemarios de Bernard Noël (1930), que publicamos en un solo libro luminoso que se llama Extractos del cuerpo (2010). Pablo leyó los textos del libro y habló sobre su autor. Compartimos también en esta actividad con el autor Felipe Becerra (1985), quien presentó la traducción al francés que hicieron de su novela Bagual (Lima: Zignos, 2007) con el título Chien féraux (París: Les editions du nouveau libre, 2011).

Después, Editorial Cuneta hizo una pasada por Berlín, pero eso es otra parte de la historia… sólo podemos decir que tuvimos la suerte de compartir con los poetas Jinn Poggy, Julio Carrasco y Tom Bresemann.




Pablo Fante y Alejandra Costamagna en la librería El Salón del Libro, París.


En la mesa de las editoriales independientes, junto a L'atelier du tilde, en el marco de las Belles Latinas, Lyon.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Editorial Cuneta y Bar The Clinic los invitan este Miercoles 7 de Septiembre al lanzamiento de "La provincia" del destacado escritor Marcelo Mellado


lunes, 8 de agosto de 2011

Editorial Cuneta en revista Paula


Lea "El boom de las editoriales independientes" reportaje de la periodista Daniela González para revista Paula. Una interesante visión sobre estas iniciativas.




miércoles, 25 de mayo de 2011

Bellatin en La Tercera

Aquí les dejamos un excelente artículo sobre el autor Mario Bellatin y el libro que presentamos en Chile:








sábado, 19 de marzo de 2011

Alejandra Costamagna en Cadena Nacional

La primera autora de la colección de narrativa PLAN MAESTRO, Alejandra Costamagna, habla de su libro Naturalezas muertas en el programa de televisión Cadena Nacional de Canal Vía X. Agradecemos a la producción del programa por darnos el video.




Alejandra Costamagna en CADENA NACIONAL from Editorial Cuneta on Vimeo.

Pronto en librerías....

lunes, 7 de marzo de 2011

Lanzamiento DESDIOSIDAD, de Juan Carlos Vidal

El día 21 de enero de este año, realizamos la presentación del libro que abrió la temporada 2011 para Editorial Cuneta. Se trata del poemario DESDIOSIDAD, del poeta chileno Juan Carlos Vidal. La presentación se realizó en la Biblioteca del GAM Centro Gabriela Mistral.

El libro ya se encuentra disponible en las mejores librerías del país.

También lo pueden solicitar a editorialcuneta@gmail.com.



Aquí les dejamos algunas fotografías de lo que fue aquella memorable jornada...




El objeto libro.....


Captura de la proyección que acompañó la presentación del libro.


El público atento y sorprendido.


El poeta Juan Carlos Vidal lee poemas mientras Sergio Angulo realiza una intervención musical especial para la lectura.



El autor firmando algunos libros para el público.








domingo, 5 de diciembre de 2010

César Aira en CHILE

El autor de YO ERA UNA MUJER CASADA, estará en Chile presentando sus últimas tres novelas. Esta es una entrevista de Roberto Careaga para el diario LA TERCERA. 05 de diciembre de 2010.

Alejandra Costamagna en LA TERCERA


La primera autora de nuestra colección de narrativa es entrevistada por Roberto Careaga para el diario LA TERCERA. 4 de diciembre de 2010.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

domingo, 21 de noviembre de 2010

Alejandra Costamagna en Televisión

Nuestra autora Alejandra Costamagna ha sido invitada al programa estelar CADENA NACIONAL, de Vía X... estamos a la espera de que suban el video, por ahora les dejamos el enlace!

http://www.viax.cl/cnacional/?p=4104

jueves, 4 de noviembre de 2010

ESTAMOS EN LA FERIA DEL LIBRO DE MAPOCHO

Si quieres adquirir alguno de nuestros títulos, no dudes en acercarte a la Feria del Libro de Mapocho...

Estamos en el STAND D51: La Calabaza del Diablo y La Furia del Libro

Nuestros títulos a precios increíbles...

estos son los días C los días C los días C Cuneta....

Los esperamos!

Aquí más info:

http://www.letras.s5.com/gg031110.html

jueves, 26 de agosto de 2010

Se viene la colección de Narrativa .....

Nuestra nueva colección de Narrativa:
PLAN MAESTRO

Estará pronto disponible en librerías...


Lanzamiento de Albricia en Valdivia





Raquel Olea, Rubén González e Iván Carrasco

Raquel Olea y Soledad Fariña acompañadas de buenos amigos


De izquierda a derecha: Ana Traverso, Paola Lagos, Heddy Navarro, Raquel Olea y Lorena Garrido

domingo, 1 de agosto de 2010

"Cueca zapateada y rock pesado", presentación de Adiós Muchedumbres de Pepe Cuevas. Por Jaime Pinos




Adiós muchedumbres es una recopilación de trabajos de José Ángel Cuevas publicada en 1989 por editorial América del Sur. En ella se incluyen textos provenientes de cinco de sus libros. Efectos personales y dominios públicos, de 1979, el más antiguo. Cánticos amorosos y patrióticos, de 1988, el más reciente en cuanto a su año de publicación. En el 2005, como editor del sello La Calabaza del Diablo, me tocó presentar otra compilación, titulada Restaurant Chile. En esa ocasión intenté una somera revisión de alguna de las coordenadas fundamentales de la poesía de Cuevas que me parece pertinente recordar aquí.

La Generación

Pensar en esa generación. Ante ellos, el horizonte abierto de una época. Vietnam, rock and roll y guitarras eléctricas, Mayo 68. La poética beat, su afirmación de la aventura. On the road por los grandes espacios de América: Vivan los que recorrieron el territorio /recostados sobre la carga de un camión (...) Oh, últimos días de la década sesenta. Los parques se llenaron /de tipos que llevaban el universo en sus pupilas/se dejaron crecer infinitamente el pelo en el centro de Santiago.

Un país que, desde una cultura de claustro, tradicional y provinciana, parecía irse abriendo a la vorágine de cambios que trajo consigo la cultura de masas, la irrupción de la pantalla en los hogares, el movimiento juvenil, los hippies, el feminismo y la liberación de los cuerpos del tabú. Un país que, políticamente, parecía desplazarse hacia la izquierda. Años de fervor revolucionario, del Gran Entusiasmo. Años de la ficción de la Amistad Social. Una ficción que tan caro les costó a tantos de esa generación.

Para los que vinimos luego, cuando los dados ya estaban echados y el país sólo era tierra arrasada, la poesía de Cuevas nos recuerda que, alguna vez, la imaginación y el idealismo, en su sentido más cándido y más heroico, fueron una tentativa vital y una práctica cotidiana para miles de jóvenes como nosotros. Miembro de la misma generación, una imagen de Roberto Bolaño: miles de jóvenes latinoamericanos marchando tras el sueño del asalto al cielo. Miles y miles, los mejores de su generación, marchando tras el sueño dorado de la revolución. Miles y miles, sin saberlo, marchando directo hacia el despeñadero.

Y sin embargo, aunque todo haya terminado como terminó, creo que esa generación y sus búsquedas son un antecedente fundamental para alimentar las luchas actuales. Un texto que, insuficientemente leído, puede arrojar enormes inspiraciones y numerosas enseñanzas teóricas y prácticas, útiles a la transformación de este presente. Esta época donde el horizonte se avizora tempestuoso. Donde el futuro se ve oscuro como boca de lobo.

La catástrofe

La poesía de Cuevas es ineludiblemente política y el 11 de septiembre de 1973 la cruza como una trizadura, escribió Roberto Merino. Una trizadura. Todo un mundo, a la vez político y sentimental, que se rompe: Justo empezaba a atar mis propios cabos sueltos/cuando vino el Golpe/una mano dura/tapándome la luna/ y el sol. /Todo se detuvo/me deprimí. La escritura de Cuevas es, sin lugar a dudas, uno de los registros más profundos y exhaustivos de la película gore que ha sido la historia nacional desde entonces. Un extenso comentario de esa catástrofe. Si para interpretar el presente necesitamos entender el pasado, estos textos son una fuente. Para entender, por ejemplo, la vida en el País Ocupado. La historia interior de los años del fascismo. La trivialización del mal y la traición. La mera supervivencia cotidiana como un gesto heroico y vital en medio de todo ese miedo y toda esa violencia: Las familias se encierran en sí mismas/familias completas huyen por los cerros/Uno trata de conectarse a otras radios/otros continentes/para saber que está pasando Aquí (...) Entender ese país. Entender lo que fue esa historia vivida día a día.

Los países quedan Heridos/ pasan largo tiempo sin recuperar el habla/deben aplicarse electroshock, someterse al olvido, beber, beber/hablar de otra cosa. Buen resumen de la escena que sucedió al largo trhiller de la dictadura. Beber, beber. Y hablar de otra cosa, eso sobre todo. Sobre ese sistemático olvido del pasado, se levantó en estos años la fabulosa maquinaria del espectáculo que, cotidianamente, satura la conversación ciudadana con el comentario de los últimos logros del héroe deportivo o los escándalos de la farándula. El gigantesco show desplegado a escala social para camuflar la dura realidad de la guerra de clases, sus consecuencias sangrientas. El negocio millonario de los medios y los consorcios. La cultura de la frivolité.

En medio de ese soundtrack, Cuevas ha persistido en el comentario de la catástrofe y de sus desarrollos. La tragedia de un país perdido de sí mismo, sin identidad. Consumido en los ritos vacíos del consumo y su paraíso artificial. Un país sin memoria, lo que hace casi seguro que los errores y horrores del pasado se repetirán.

¿A qué Voz, a qué escritura le es permitido/el comentario de la catástrofe nacional...? se pregunta el filósofo Patricio Marchant. Cuevas ha respondido esa pregunta. Ha tenido la valentía suficiente para hacerlo.

La poesía

La publicación de mi primer libro, el año 79, Efectos personales... y dominios públicos se lo debo a la Dina. En Mayo del 79 fui detenido en la calle, me llevaron a un lugar, y fui conminado a hacerles un contacto con gente del MIR. Se me dio una cita donde debería arreglar dicho contacto. Yo me imaginaba transformado en un delator, "salir a porotear". En realidad no tenía contacto alguno con el MIR, sólo antiguos amigos, mi relación era con el PC, en fin, estaba solo y en mi desesperación junté poemas, los llevé a una imprenta frente a mi trabajo, y me hicieron un libro amarrado con alambre y me fui a la Sech, para tener algún respaldo, como si eso hubiera sido una salvación. No volví a ver a los agentes. Después entendí las rivalidades entre el Comando Conjunto, Dina, Sifa. Empecé a ir a la Sech.

Como se ve, desde el inicio la poesía de Cuevas ha sido una forma, a veces dramática, de habitar estos territorios Muchas veces de sobrevivirlos. Una forma de sobrevida, o de contravida diría el ex-poeta, en un país que alguna vez fuera descrito por Lihn como un eriazo remoto y presuntuoso, o por Bolaño como un pasillo sin salida. Como pocas otras, su experiencia de escritura es testimonio, real por vivido, de esta época. De este paseo de señoritas, que no ha sido la vida del país. La crónica del Chile de los últimos 30 años hecha por un testigo de primera mano.

A la vez, su obra encierra un programa estético y político. El país es un inmenso texto. Dejar de cantar la rosa, las anécdotas íntimas que no tienen porque interesarle a nadie, abandonar metaforitas y metaforones. En vez de eso, leer el país.

En cuanto a su personaje, el ex-poeta ha contribuido a la empresa de desacralización de la propia poesía que fuera iniciada por Nicanor Parra. Lejos de la hoguera de vanidades que ha sido siempre la literatura chilena, Cuevas nunca ha tenido pretensiones de clarividencia y su discurso es irónico antes que mesiánico. Nunca ha practicado, como otros, la poesía como una forma de acceder al poder, al dinero o a la respetabilidad social. Cuevas escribe desde la multitud de los comunes y corrientes, ese es su lugar. Su escritura es la afirmación de que la poesía debe ser, como quería Teillier, una moneda cotidiana. Una vivencia capaz, aún en medio de esta selva, de salvar algunos gestos, algunos mínimos espacios de fraternidad: Esta poesía habla de un pobre hombre de Chile/una poesía nacional, de pobre infeliz/que lo único que levanta es la amistad/una filosofía de la amistad/para resistir, comer, compartir, un poco de carne/sobre la parrilla.

La edición de América del Sur de Adiós Muchedumbres se inicia con un texto titulado El costo de la vida. En él, dice Cuevas: Mi arte por llamarlo de algún modo aspira a relacionarse con la fuerza de las cuecas zapateadas y llenas de calentura y con la pasada a llevar de un rock pesado y honesto a la vez. Me parece que la persistencia de la poesía de Cuevas se ve refrendada por la reedición de este libro. Pepe Cuevas es, sin lugar a dudas, una referencia no sólo literaria sino también moral para nuevas generaciones de poetas entre los cuales su influencia no hace más que acrecentarse.

Saludo la reedición de este libro por Editorial Cuneta como un aporte concreto al mayor conocimiento de esa mezcla de cueca zapateada y rock pesado y honesto que es la poesía de Cuevas, uno de nuestro mejores y más entrañables poetas en ejercicio.

sábado, 31 de julio de 2010

Sobre Adiós Muchedumbres, por GG




La ciudad flotante: un lugar en el tiempo.

Sobre Adiós muchedumbres, de José Angel Cuevas (Santiago: Editorial Cuneta, 2010).

Por Galo Ghigliotto


Editorial Cuneta se ha propuesto poner al alcance de los lectores aquellos títulos que consideramos importantes, indispensables, necesarios, urgentes. Por otra parte, nuestro gesto pretende manifestar que las condiciones del Chile actual no difieren en mucho del Chile que vivió bajo la dictadura: creemos que la situación poética del país, el entorno invisible, es semejante. Con la intención de revelar la similitud entre este hoy y ese ayer es que, en la colección Ouroboros, nos decidimos por títulos que hablan de la transformación del país, su ideología y su lenguaje.

En la mayoría de los casos tratamos de no alterar el contenido de cada título, sólo pretendemos trasvasijar un fragmento de época al formato de nuestra colección.

Estamos muy contentos de reeditar este libro. A nuestro juicio, era muy necesario que estuviera al alcance de los lectores de hoy.


Notas sobre el libro


Adiós muchedumbres, fue editado originalmente por Editorial América del Sur en 1989, compuesto de cinco publicaciones anteriores de José Angel Cuevas. Todas ellas fueron “ediciones artesanales” publicadas entre 1979 y 1988, periodo en que el país se encontraba bajo la dictadura.

Pero no todos fueron escritos bajo ese período: la primera parte del libro, Efectos personales y dominios públicos (1979), contiene el poema Mundial del sesentaidós, fechado en 1969. Recién en el capítulo siguiente, Contravidas (1983), aparecen vestigios de la dictadura militar en la sociedad y en el hablante. A partir de algunos versos se infiere que la situación es irregular: “Algunos ya han caído. Otros partieron por Europa”. Más adelante, en Introducción a Santiago (1982), Cuevas recorre la ciudad de Santiago y hace una descripción del paisaje que observa. Esta descripción incluye la atmósfera que se vive en la capital a principios de los ochenta, cuando dice “soy hijo de esta ciudad mediocre en Estado de Emergencia”. Lo mismo sucede en Canciones de rock para chilenos (1987): “y el toque de queda rige en la Región Metropolitana”. Por último, Cánticos amorosos y patrióticos (1988), aunque se publica en el año del plebiscito que resolvió el regreso de la democracia a Chile, se anuncia desde el epígrafe como un texto que cuestionará el proceso político que vive en el país: “¡Hey, esperen, ha habido una matanza aquí!”.

Los poemas del libro se ven atravesados en su mayor parte por el acontecer político nacional. Además, se incluyen nombres de personas que parecen haber tenido participación en la historia personal del hablante (Bernardo, Tommy Valenzuela, entre otros), así como personajes de la historia de Chile (Bernardo O’Higgins, Pedro Aguirre Cerda, Salvador Allende). Llama la atención que Cuevas no mencione a Pinochet en ningún momento, ni como dictador, ni como presidente de la república. Una de las causas de este hecho puede ser la censura. Otro, que el régimen militar de Pinochet no merece ser mencionado, debido a la ilegitimidad de su mandato. Por último, acaso en la misma línea de la anterior, puede ser el hecho de pretender una venganza contra el dictador al momento de ignorarlo, ya que “la pena más grande en la que puede incurrir la criatura, aquella para la que verdaderamente ya no hay remedio, no es la cólera de Dios, sino su olvido”.

Otro elemento que cruza la totalidad de esta obra de José Angel Cuevas, es la ciudad. Todos los sucesos que ocurren en el tiempo presente del poema, se desarrollan al interior de la ciudad de Santiago de Chile.

Sin embargo, el lugar real donde transcurre el libro pareciera no ser (simplemente) la ciudad de Santiago. Varias razones hacen pensar que el lugar donde ocurren los sucesos, no está atado a un presente poético, sino que se trata de una especie de ciudad flotante. Esta ciudad flotante corresponde a una construcción del lenguaje que pertenece a un pasado, un “ayer evocado (y mitificado)”. Esta ciudad flotante es un lugar en el tiempo, responde a la misma descripción de Santiago, en la medida que posee calles con los mismos nombres, edificios comunes, restaurantes o picadas idénticas. Sin embargo, a diferencia de la capital de Chile, el centro de esta ciudad flotante posee la misma cualidad nómade del pensamiento y del recuerdo, y es por tanto, capaz de desplazarse sobre un territorio histórico. La ciudad flotante fija un axis mundi en el poema, desde el cual se dialogará con el momento del tiempo en el cual se sitúe el hablante.

El centro de esta ciudad se ubica en un punto comprendido entre los años 1962 y 1970. La información de la que disponemos para hacer esta aseveración, proviene de entender que el centro de la ciudad flotante comprende los momentos que el autor describe como ideales. Momentos de pacífica distensión en los cuales, como se dice en Mundial del sesentaidós (1969): “Inventamos y bailamos hermano rock’n roll / como pequeños dioses / Nos damos vueltas y vueltas cada vez más perfectas”. Más adelante, en 1970: “La más hermosa canción de Plaza Bulnes / para dejarse llevar por la esperanza”. Poco después, en el mismo poema, se anuncia una predicción sobre la destrucción del ideal: “miro al horizonte / Y VEO CON HORROR QUE SE VIENEN AÑOS TERRIBLES” (p. 81). El resto de los sucesos, vale decir, aquellos que están ubicados fuera del centro, se acercarán al axis mundi para ingresar en esta ciudad flotante y dialogar con el imaginario del autor. A partir de esta superposición de acontecimientos, se da origen al espacio desde el cual el sujeto desplegará su discurso.


La poesía de la ciudad flotante


La poesía que se origine desde este espacio, tendrá forma de testimonio, ya que se trata de la narración de sucesos y transformaciones de las que el sujeto poético ha sido testigo. Acudimos a la trasposición de varios lapsos, que se sitúan sobre este centro que se focaliza en un nosotros (la muchedumbre), para replegarse finalmente en un hoy subjetivo y degradado, en un hablante singular que terminará vencido, derrotado, ya sea por las circunstancias o el tiempo. Al vivir el tiempo poético en una cápsula de “pasado” que se superpone al presente del hablante, se permite la entrada de espectros, entidades que comienzan un diálogo presencial entre ellas y con el entorno (p. 41):

(Balmaceda cae trágicamente en esa esquina

O’Higgins se va al exilio caminando por San Pablo

Salvador Allende lucha hasta la muerte

Aquí mismo los vencedores de Chacabuco

Se tomaron una cerveza helada

La gente les tiraba claveles rojos)

En su interior, no sólo los espectros de personajes históricos cruzarán sus linealidades de tiempo, también lo harán fragmentos de la memoria del sujeto: “Todavía escucho disparos / después de tantos años / que rondan mi pieza oscurecida”. Entre los que abandonan este espacio, se cuentan las víctimas del enemigo victorioso (la dictadura): “mis amigos muertos se fueron por una ventana / al infinito”. Entre los paseantes de la ciudad flotante se cuentan personajes como Neruda, a quien el sujeto poético dice haber visto emprendiendo vuelo “por el cielo de Nataniel hacia el poniente”, o Fidel Castro: “y lo saludé con la mano en alto”. El lugar ya no es sólo el espacio habitable de todos aquellos que conforman el imaginario del hablante, también es el espacio que admite rostros que el sujeto no reconoce: “LAS CALLES SE LLENARON DE DESCONOCIDOS”.

La elaboración de una ciudad flotante, como procedimiento estético, puede resultar mucho más político de lo que parece. Aunque el libro posee un tono derrotista, existe una intención manifiesta de continuar la lucha. El montaje que se realiza para la construcción del discurso incluye elementos panfletarios. Consignas: “EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO"; fragmentos de gritos de lucha escondidos entre los versos: “Allende solo Allende”. El discurso se convierte en bandera de lucha. El autor busca trastocar la ideología del lector, no sólo evocando nostalgia. A ratos, el sujeto pasa de la tristeza al enojo. En un tono mucho más directo se dirige a aquellos que perdieron la revolución: “Viejo / tú nunca volverás a ser feliz / Nadie te propondrá ½ litro más de nada / ni leche, leña / … / tú no estás considerado en esta vuelta / Viejo e’mierda". O bien, utiliza un tono irónico, cuando decide hacerse parte de la situación que describe: “¡Salud! / Por el olvido total salud compadre / pronto ya no sabré ni cómo me llamo / no sabrás cómo te llamas / y nadie sabrá cómo se llama / en este país / de Mierda”. A partir de la capacidad empática del lector, el autor lo invita a reflexionar.

Considerando que cada discurso corresponde a una construcción del autor, podemos ver cómo el hablante utiliza tres pilares para sostener el suyo: la esperanza, el enojo y la tristeza. Pero el enojo y la tristeza tienen el mismo género, en la medida que corresponden a reacciones propias de la desesperanza. El autor utiliza la esperanza y la desesperanza para articular su discurso, como puntos de inflexión sobre los cuales se situará el dinamismo del texto. En el “Poema 2” de Contravidas (1983) se lee: “un asado ya no soluciona nada / Yo ya no creo en los asados”. Pero más adelante, en el “Poema 8” del mismo capítulo, el sujeto dice “Cuando el amor llegue a mi puerta / con su abrigo café / y sus zapatitos lustrados /…/ me voy a volver loco”. Podríamos decir entonces que este lugar en el tiempo, es una dimensión compuesta de polaridades diferentes: las esperanza y la desesperanza.

La ciudad flotante que hemos descrito puede ser el lugar que el poeta utiliza para, posteriormente, escindir dos territorios que corresponderían a un antes y un después ambiguo, posiblemente dos Chile: el de la esperanza y de la desesperanza. En libros posteriores, como Proyecto de país (1994), el autor desarrolla el concepto de “ex Chile” para referirse a la “nueva época” que comenzaría en el país, llena de “eventos y artificios, templos de la publicidad”, etc. Tal vez este “ex Chile” representa la porción escindida de esta ciudad flotante que contendrá la desesperanza, en contraste con la otra fracción, en la que se albergan las utopías.

Sea cual sea el caso, tal vez lo más importante de esta obra de José Angel Cuevas sea la construcción de este espacio que le permitirá establecer un diálogo simultáneo con la historia (ciencia), sus ideales (ética) y la poesía (estética). De esta manera, inscribe su reflexión/su poética en la cotidianeidad urbana, procedimiento que lo emparenta a poetas que utilizan la ciudad como centro del proceso sociopolítico que vive el país, entre ellos, Carmen Berenguer, Gonzalo Millán, Tomás Harris, Malú Urriola. Sin embargo, José Angel Cuevas amplía el territorio de su discurso, y permite la convivencia de elementos que de otro modo no podrían coexistir.